lunes, 27 de diciembre de 2010

Reflexiones sobre el gasolinazo en Bolivia

Los cambios en la política económica de una país siempre generan controversia en especial en los sectores que se ven afectados negativamente por estos cambios. Bajo las reglas de la democracia ideal si este cambio favorece a los más y perjudica a los menos se creería lógico que el pueblo en general esté contento con las medidas y que no cause mayor revuelo; la medida se aplica, llegan las quejas de algunos sectores, se llega a negociar con estas y en el largo plazo la situación se tranquiliza pues "las necesidades de la mayoría se imponen a las de unos pocos o a las del individuo" (omitiré la fuente de esa cita por razones personales). 

Desgraciadamente, excepto por países de avanzada en temas de democracia como Finlandia o Nueva Zelanda, no vivimos en una democracia como tal sino que tiene altos tintes de oligarquía, donde las necesidades de los dueños de empresas y medios de comunicación son antepuestos a los de la sociedad bajo el pretexto de que mediante políticas que favorezcan a estos sectores se incrementa la competitividad y aumenta la inversión ergo el pueblo se ve más favorecido. Después de un proceso turbio en una estructura amiguista la sociedad queda en espera de ese favor que ellos suponen que nos hacen. 

Podría enumerar varios ejemplos de esto (Telmex o TV Azteca por citar algunos en honor a que The 90's are back con el último zombie de la política: Carlos Salinas de Gortari) pero quisiera centrarme en el caso actual del denominado gasolinazo en Bolivia donde un pequeño sector -los transportistas- convocan a una huelga generalizada indefinida para protestar contra el aumento del precio de la nafta y el gasoil mientras que la oposición del país muestra su inconformidad, incitando a la gente a salir a reclamar al gobierno los subsidios que están eliminando; bastante irónico para una oposición de derecha. Con esto pretenden disminuir la popularidad del gobierno de Evo Morales al cual han estado cazando desde el principio de su mandato y con estos comunicados en contra de la medida solo parecerían seguir apoyando -al parecer- el contrabando de combustible a los países limítrofes. 

Pero al parecer el gobierno no ha sido tonto y la medida va apoyada por incentivos a la producción petrolera interna, clave para el desarrollo y crecimiento del país, así como el congelamiento de otros servicios básicos, un aumento mayor a la inflación al salario mínimo (inflación que será directamente proporcional a los aumentos en combustibles) así como incentivos a la modernización del transporte público y privado. 

Será interesante observar como evoluciona la situación en este país, ya que los empresarios grandes generalmente no congenian con los gobiernos de izquierda pero esperemos que evolucione de manera positiva para Bolivia ya que lo veo como una medida bastante completa y el inicio de una serie de políticas para que el mercado se autorregule en ciertas industrias pero teniéndolo bajo un control continuo y que sea adecuado a las necesidades de ese país y quizás en México, aprendamos un poco de este giro de eventos del gobierno Boliviano y comencemos a diferencias las políticas de circo que a veces quieren o implantan en nuestro país de una verdadera política económica.

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