viernes, 31 de diciembre de 2010

Muerte y resurrección

Muere,
Muere lentamente entre mis brazos y los tuyos,
Juguetea un poco más entre los dedos de la gente
Y los labios de las parejas

Solo le quedan unos cuantos suspiros más,
Cuestión de minutos...
¿Qué digo? Segundos.

Se desvanece
Poco a poco ya no es más lo que conocíamos
Y cuando menos lo espera esta presencia omnisciente pierde su ser
Poco a poco ya no es más.

La gente se olvida de él
Ni siquiera ha muerto y la gente ya clama por su herencia
Buscan en su testamento el legado que les corresponde
¿Oro, diamantes, computadoras o quizás una casa?
O más bien mujer(es), hombre(s), hijos o hijas
Muchos son los deseos y aún más las respuestas que se nos dan.

Y así llega su último suspiro,
La gente lo corea
Cuentan al rededor del mundo
¡5,4,3,2,1!
Se desvanece

Se mezcla entre la multitud
La gente lo da por muerto pero no
Sigue ahí
Donde menos lo esperamos
Disuelto entre la causalidad
Errante entre los sueños y resoluciones
Las metas y esperanzas de mujeres y hombres

"¡Feliz año nuevo!"
Gritan en farsí, inglés, español, francés...
El reloj gira y se apresta a recibir al recién nacido
No ha pasado ni un momento
Cuando el reloj y el tiempo ya son sus cómplices

Helo aquí
Lo recibimos con esperanza y gratitud
Le anhelamos como a un nuevo amante
Y depositamos en él nuestros deseos más profundos

Fruto del pasado
Vividor del presente
Engendrador del futuro

Como arcilla caliente
Dispuesto a que lo maleemos
Con la fuerza y el cariño de nuestras manos, de nuestra mente...
(y de nadie más).

FIN

¡Feliz año nuevo!

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